VÍSPERAS

Vísperas en honor de Ntra. Sra. la Santísima Virgen de la Piedad

Villanueva de Alcardete

a su patrona

Solemnes Vísperas

INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO
ESTRELLA Y CAMINO

Estrella y camino prodigio de amor 
De tu mano, Madre, hallamos a Dios. 

Todos los siglos están mirando hacia Ti, 
todos escuchan tu voz temblando en un “sí.” 
Cielos y tierra se dan en tu corazón,
como un abrazo de paz, ternura y perdón. 

Estrella y camino prodigio de amor…

Tú nos lo diste en Belén, en pobre portal,
en tu regazo le ven el rey y el zagal. 
Tú nos diste en la cruz, altar de dolor,
muerto en tus brazos está un Dios Redentor. 

Estrella y camino prodigio de amor… 

Toda la iglesia con fe eleva un clamor,
puestos los ojos en ti, la Madre de Dios. 
Puente y sendero de amor, sublime misión 
la de traernos a Dios en tu corazón. 

Estrella y camino prodigio de amor…
SALMODIA
Ant. 1 Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
SALMO 112     Alabado sea el nombre del Señor

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre;
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre. Por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
Ant. 2 Tú eres la gloria de Jerusalén; tú la alegría de Israel; tú el orgullo de nuestra raza.
SALMO 147     Restauración de Jerusalén
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza.
Hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob, 
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre. Por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. 2 Tú eres la gloria de Jerusalén; tú la alegría de Israel; tú el orgullo de nuestra raza.
Ant. 3 El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo.
CÁNTICO  Ef. 1, 3-10 Plan divino de la Salvación
Bendito sea Dios, 
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo, 
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados 
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo 
por pura iniciativa suya, 
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia, 
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo, 
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre, 
hemos recibido la redención, 
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia 
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Este es el plan 
que había proyectado realizar por Cristo 
cuando llegase el momento culminante: 
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre. Por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 El Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo.

LECTURA BREVE  (Zac. 2, 10-11)

¡Alégrate y goza, Hija de Sión!, que yo vengo a habitar dentro de ti – oráculo del Señor – . Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos y serán pueblo mío. Habitaré en medio de ti, y comprenderás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.

RESPONSORIO BREVE

R. Dichosa eres, ¡Virgen María! *Porque llevaste en tu seno al creador del universo. Dichosa.

V. Por ti hemos recibido el fruto de la vida. *Porque llevaste en tu seno al creador del universo. Gloria la Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Dichosa eres, ¡Virgen María!

Ant. Magníficat. Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.

MAGNIFICAT (Lc 1, 46-55)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

– como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Magníficat. Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humillación de su esclava.

PRECES

Proclamemos las grandezas de Dios Padre Todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la Madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

¡Oh Dios!, admirable siempre en tus obras, que has querido que la Inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo.

  • Haz que todos tus hijos deseen esta misma gloria y caminen hacia ella.

Tú que nos diste a María por madre, concede, por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,

  • y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,

  • concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un sólo corazón y una sola alma por el amor,

  • y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Tú que hiciste de María la madre de misericordia,

  • haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.

Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y de José,

  • haz que por su intercesión todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.

Tú que coronaste a María como reina del cielo,

  • haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu Reino.

Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su Reino llegue a nosotros.

(Padre Nuestro…)

ORACIÓN

Señor, tú que asociaste a María a la acción redentora de tu Hijo, haz que tu Iglesia, a ejemplo de María corredentora, sea siempre fiel a tu acción salvadora. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor esté con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

V. La bendición de Dios Todopoderoso…

R. Amén.

            El hizo en mí obras grandes,

su amor es más fuerte que el tiempo;

triunfó sobre el mal de este mundo,

derribando a los hombres soberbios.

No quiere el poder  de unos pocos,

del polvo a los pobres levanta;

dio pan a los hombres hambrientos

dejando a los ricos sin nada.

Libera a todos los hombres

cumpliendo la eterna promesa

que hizo a favor de su pueblo,

los pueblos de toda la tierra.

HIMNO A NUESTRA MADRE.

Abeja celestial

de amores Peregrina,

que en tierra campesina

labraste tu panal,

Abeja enamorada

es Villanueva hermosa

que está en torno a la rosa

de tu Sagrado Altar.

Alcemos todos un canto

a la Reina de Villanueva,

que en sus brazos a Dios lleva

y en su pecho nuestro nombre va.

Decidle vuestros pesares

a la Madre de Piedad,

que el dolor dicho a esa Madre

sabe a beso celestial.

En la vega escondidos,

arcángeles quedaron

y en el río entonaron

dulcísimo cantar:

“Que lleva oro y perlas

el río en Villanueva,

porque besó sus aguas

la Virgen de Piedad”.

Letra: Nicolás Sánchez Prieto – Música: Agripino Lozano


¡Viva la Virgen de la Piedad!